CÓMO ADMINISTRAR MEJOR TU VIDA

A mitad de mis treintas me sentía acabado. Corría, sí, pero ese era todo el ejercicio en que me involucraba. Despertaba cansado. Operaba sin energía durante todo el día. Quería dormir a cada instante. Ignoraba olímpicamente las acciones que me podían ayudar a mejorar mi desempeño. No quería enterarme que mis niveles internos de salud estaban mal. Era más fácil pasar las semanas y meses engañado así.

Todo avanzó hacia el territorio donde mi calidad de vida se vio notoriamente afectada. Muchos análisis y consultas médicas me regalaron el diagnóstico obvio. El resumen fue que si seguía en este rumbo de desorden alimenticio, físico y mental, bueno, la vida iba a ser bastante caótica no en mi vejez, sino dentro de pocos años.

Hay personas que nacen con suerte metabólica.

O tal vez todos tenemos esto en el inicio y simplemente algunos destruimos tontamente este regalo a través de cada pequeña mala decisión diaria que tomamos en nuestras primeras décadas de vida. Lo que sea. La noticia importante aquí es que si te sientes débil y de malas la mayor parte del tiempo, bueno, resulta que eso no es normal.

Y ahí viene el problema: lo normalizamos.

O al menos, eso hice yo durante varios años. Asignaba la culpa de mi cansancio y mal humor al estrés, a los negocios, a mi familia, al gobierno, a clientes y proveedores. Justificarme era sencillo, sí. Solucionar el problema de raíz, no.

Ejercicio duro. Pesas. Mejor nutrición. Especialistas. Tratamientos. Algunas pastillas. Meditación. Aprender a respirar. Jamás había sido un tipo atlético o disciplinado con el esfuerzo físico. Al contrario.

Es curioso, pero ahora —en mis tempranos cuarentas— me siento mejor que nunca.

Los análisis y las consultas afortunadamente concuerdan.

Todo esto para explicarte que los resultados fantásticos y sostenibles que tú y yo queremos en nuestra vida personal y profesional sólo están a nuestra disposición cuando depositamos los niveles de energía que el videojuego de la vida exige para darnos oportunidad de participar.

Sin energía interna, sin energía biológica con la que sabes que puedes contar con confianza, es imposible construir nuestra versión de alto desempeño.

Esto es un fastidio porque lo genial sería poder conquistar todo lo que queremos sólo con nuestra bonita actitud. Ya sabes, sonriendo, pensando positivo, siendo amables. Todo eso ayuda, sí, claro, pero es honestamente mínimo en el gran esquema de lo que el éxito exige en términos de fuerza corporal, intelectual y emocional.

Mucha gente se preocupa por administrar mejor su tiempo.

Tú mejor preocúpate por administrar mejor tu vida.

En la batalla entre time management vs life management, acostúmbrate a elegir lo que es trascendental para tu existencia.

Piénsalo así: si en mis momentos difíciles de salud hubiese encaminado mi ejecución a tener más optimizado mi calendario mensual o a definir con precisión la agenda de cada uno de mis días, ¿realmente crees que eso habría tenido más impacto positivo en mi crecimiento personal y profesional que mi decisión de corregir las raíces de mis malestares?

Cuando un concepto llamativo como “time management” aparezca en tu radar, no te enamores rápidamente de él. Analiza si es lo que necesitas para dar saltos cuánticos hacia tus objetivos. No estoy diciendo que estructurar tus horas no sirva. Estoy diciendo que si tú funcionas mejor en lo físico, mental y emocional, los pensamientos que tengas y las acciones que ejecutes tendrán más impacto que cualquier hack para ahorrar diez minutos en tu rutina matutina o siete horas en tu mes laboral.

La forma en que abordo la administración de mi tiempo es determinando dos o tres o cuatro actividades fundamentales de mi día, situaciones que tienen que ocurrir sí o sí. Y listo. No les pongo hora y minuto precisos ni duración exacta. Tengo todo el día para moverme y conseguir que sucedan. Casi siempre me voy a dormir satisfecho porque el plan se cumplió. No seas de esas personas que escriben una checklist con veintisiete temas para la jornada y cuando únicamente terminan diecinueve, se dan latigazos emocionales por no haber hecho todo lo que habían establecido en su lista de deseos. Otro punto: la mayoría de actividades obligatorias que fijo a diario tienen que ver con el largo plazo. Cuida esto: si todo en lo que te enfocas tiene perfecto sentido hoy, no estás construyendo el futuro. Las acciones que te convienen para las próximas décadas no tienen mucho sentido urgente en este instante, incluso las puedes posponer fácilmente.

Intento decirte que escanees tu realidad en este momento. Determina si estás trabajando en lo que importa para tu vida o si meramente estás subiéndote a alguna tendencia que te hace sentir bien hoy pero que no desenreda el nudo que te tiene estancado.

Life management: cómo vivir mejor, cómo optimizar tus decisiones, cómo dejar atrás lo que ya no te conviene, cómo moverte con tus relaciones, cómo coordinar tus acciones para que multipliquen resultados positivos.

Vuélvete experto en cosas de este estilo.

Genera tu suerte metabólica.

Recupera tu energía.

Y ejecuta.


Escrito por Aarón Benítez.