CÓMO ELIMINAR TUS LIMITANTES

Imagina unas vías de tren infinitas.

Las vías representan las posibilidades.

El tren tu pensamiento.

Cuando tenemos dificultad para abandonar ideas significa que no podemos deslizar nuestro tren de pensamiento en el gran carril que tienes a tu disposición.

Cuando somos renuentes a nuevas ideas, lo que en realidad estamos haciendo es crear una inflexibilidad artificial.

Tal vez tu ex-pareja no es tan mala persona.

Tal vez el presidente no está haciendo todo mal.

Tal vez tú tienes la culpa de lo que ocurrió en aquel empleo.

Tal vez el mundo no te debe nada y por eso no te lo está dando.

La inflexibilidad artificial es el grado en que decidimos estancar nuestro tren para que sólo se mueva entre puntos A y B que otros decidieron por nosotros mucho tiempo atrás: la escuela sirve para esto, Dios significa esto, la sociedad funciona así, el trabajo se aborda de esta manera, con el dinero se hace esto y etcétera.

Casi todo lo que crees es genial si hoy te tiene ubicado en un punto de tu vida donde te sientes pleno.

Y lo opuesto también es cierto: casi todo lo que crees te estorba si no vives feliz.

Entender que tenemos pensamientos basura y limitados es el primer paso en la recuperación del control de nuestras posibilidades. Es el primer paso en este camino de la iluminación hacia una vida superior.

¿Por qué sigues creyendo que estás condenado a ejercer esa carrera profesional que estudiaste en la universidad si ya llevas diez años en ello, ni te gusta y no te da resultados?

¿Por qué sigues creyendo que tu rutina debe ser la de consumir contenido e ideas fantásticas de otros en lugar de ser tú la creadora de las mismas para ponerlas allá afuera sin miedo?

¿Por qué sigues creyendo que es importante traer un auto nuevo y adquirir una casa con crédito hipotecario sólo porque todos en la oficina hacen eso para —según ellos— construir su patrimonio?

Un tren que sólo ha recorrido un mismo segmento de la vía infinita oxida su capacidad de avanzar más. Por eso, en el momento en que intentes llevarlo más allá de lo que has acostumbrado a la maquinaria, todo dolerá. El combustible no será suficiente, la incertidumbre del piloto será manifiesta, nuevos ruidos del motor surgirán y así.

Puedes ver todo eso como algo por lo cual preocuparte. Es lo que la mayoría hace. Por eso deciden no moverse más allá, porque lo nuevo —para nuestra evolución biológica— es siempre sinónimo de peligro.

Mejor piensa en todas esas señales como indicaciones claras de que estás en movimiento. No te estoy diciendo que los destinos que vas a descubrir son mejores automáticamente. Tal vez no. Y aquí te quiero recordar que tal vez alguna vez en tu vida tuviste menos inteligencia, experiencia y dinero del que tienes hoy, así que si algo sale mal en este recorrido diferente al que has decidido adentrarte, bueno, vienes de mucho más abajo, así que realmente no tienes mucho que perder.

¿Sabes? La incertidumbre y la fricción separan a quienes conquistan lo que quieren de los que no.

Incertidumbre es falta de claridad. Cuando tienes todo bien visualizado frente a ti, significa que no estás teniendo avances tangibles: nuestra visión sólo llega hasta cierto punto. El resto de las posibilidades luce como niebla.

Fricción es no hacer el trabajo de los demás. Si tienes una conversación difícil, enfócate en ser agradable pero no confundas eso con aceptar fácil y rápidamente lo que los demás pongan en la mesa sólo porque no quieres que se molesten contigo.

Pocas personas dominan esta combinación de incertidumbre + fricción. A esa gente la puedes ver a tu alrededor: ahí donde veas resultados de vida fantásticos, esos individuos tuvieron que aventar la mente con fe hacia situaciones en las que no sabían realmente cómo iban a salir las cosas. También tuvieron que rechazar muchas propuestas que sus círculos íntimos insistían como necesarias.

Hablábamos de las vías infinitas y que esas son las posibilidades.

Hablábamos del tren y que ese es tu pensamiento.

La incertidumbre y la fricción son el combustible para recorrer nuevos y más largos segmentos en esa vía con ese tren.

Hace unos días vi una obra de teatro. Los personajes discutían acaloradamente. Uno de sus amigos había comprado una pintura a un precio exorbitante. Era un lienzo de fondo blanco con pincelazos blancos. Si ese mismo cuadro lo pudieses comprar por un par de dólares, sería una divertida anécdota para mostrarlo en casa a tus amigos: la cúspide de lo complicado que es entender el arte contemporáneo. Pero cuando entran cifras extraordinarias para adquirir un óleo, esto causa un ruido desmesurado. Ahora todo tiene una nueva dimensión: es el mismo paisaje —o falta de— pero abordado desde nuestra relación con el dinero. Si es barato, nos da risa. Si es costoso, nos ofende.

Lo mismo ocurre con las cosas que defiendes en tu mente. Si te lo dice tu papá o mamá en el momento adecuado de tu niñez, se convierte en dogma. Si te lo dicen tus amigos más influyentes de la juventud, es el camino a seguir. Si te lo dice un autor en un momento necesario de tu vida, es la verdad absoluta del universo. Pero si eso mismo que tus papás, amigos e influencers hemos taladrado en ti lo cambias de voz y época, verás que muy poco de ello se sostiene ante tal sacudida intelectual.

Deja que tu pensamiento se deslice con mayor facilidad de un extremo a otro del universo. Cuando no podemos hacer esto, somos fanáticos defendiendo una política económica, una religión, un deporte o un personaje. Y entre más fanatizados estemos con algo, menos podremos salir de las condiciones desfavorables en que nos ha posicionado.

Pregúntate qué te estorba hoy de tu pensamiento, qué es aquello que asumes como verdad absoluta del universo cuando en realidad es solamente tu percepción porque la vida te ha dado ciertas cartas que jugaste de una manera y ahora piensas que el juego es así para todos por toda la eternidad.

Este juego de la vida tiene muchísimos hacks.

Ejecútalos.

Mucha gente quiere mejorar en lo profesional o personal manteniendo las mismas creencias de toda la vida. Esto es imposible. No seas de esas personas que creen que viendo un video de YouTube van a encontrar el camino seguro al éxito.

Cuando actualizas tus pensamientos a una mejor versión, se nota inmediatamente en tus acciones. De repente dejas de comer ciertas cosas, comienzas a hacer otras que antes detestabas, abandonas conversaciones tóxicas, favoreces reuniones con gente clave y así. No te quiebres la cabeza: tus acciones son la señal más clara del estado de tus pensamientos. Si no sabes qué hay en tu mente, observa lo que haces. Y ya.

Realmente todo lo que pensamos es una ficción. Esto es porque recuerda que las vías son infinitas, entonces no podemos percibir ni procesarlo todo. Sólo escogemos segmentos. Estos segmentos son las ficciones de nuestras vidas.

Ten ficciones útiles.

Comienza con alterar tus pensamientos pobres.

Comienza a sentirte pleno cambiando tu mentalidad.

Tengo varios libros y cursos que te pueden ayudar con todo esto. Y estoy organizando una reunión presencial con PADs para optimizar la vida y construir riqueza para nosotros y nuestros hijos. Ahí te veo.

—A.